"Los ojos se acostumbran a la oscuridad", Alejandra Tello
La tía Ofelia se volvió alcohólica cuando su novio murió en aquel incendio que acabó con la oficina postal. Era bombero, eso cuenta la familia. A mí me da miedo entrar a su casa, siempre oscura y con ese olor a humedad vieja. Supongo que no fue así toda la vida, pero no puedo imaginarla de otro modo. La puerta principal es extraña y angosta, se ve que la cambiaron, lo digo por el parche de tabiques que completa el hueco. Adentro no se distingue nada y se podría pasar a tientas si no dieran más miedo las paredes remojadas. Hay un pasillo al centro con dos habitaciones de cada lado. Yo no las conozco, lo único que alcanzo a ver son los huecos negros y sé, por mi abuelo, que están llenas de cajas y muebles amontonados. Él es hermano de la tía y el único que todavía la visita. No hay más que un foco encendido, está en el comedor, al final del pasillo. Yo creo que también es viejo porque apenas ilumina. Si te sientas en la sil...

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