CUMPLEAÑOS, de Diana Hernández
La brisa marina era más bien fría y apestaba a pescado podrido, en el malecón casi no había nadie, iban a dar las once de la noche, desde las diez había partido el yate que paseaba turistas por la bahía y no regresaría hasta pasada la una de la madrugada, el ambiente ruidoso y etílico de Acapulco ahora estaba en el mar. Un auto que pasaba bajó la velocidad, buscando, acechando; la pareja que iba a bordo se detuvo cerca de un Oxxo y habló brevemente con un viene-viene al que todos conocían como el Norteño, era un tipo alto y rechoncho al que le faltaban varios dientes, sus cachetes eran de un color rojizo requemado por el sol, como camarón cocido. El Norteño hizo un gesto señalando a Allison que esperaba sentada en una banca de piedra junto a un árbol, la mujer del carro interrogó con la mirada a su acompañante, el cual hizo un gesto negativo, entonces se fueron acelerando. Allison tenía la piel morena, el cabello largo y castaño deslavado por el mar y el sol, sus ojos achinados est...






